
Que recuerdos me trae aquél viaje que realicé con unos amigos al "Gran Norte", a Noruega, varios dias disfrutando de aquellos desolados parajes de una belleza incomparable, la sensación de libertad era absoluta, campo y campo por explorar, multitud de lugares mágicos, todo ello acompañado de millones y millones de mosquitos, pero eso es otra historia, la luz fué de las mejores con la que podér fotografiar, el sueño de cualquier fotógrafo de naturaleza o paisaje y lo mejor de todo es que era de día prácticamente las 24 horas, los atardeceres eran eternos, los pajarillos ralentizaban su actividad y otros al contrario continuaban con sus quehaceres cotidianos.
El único inconveniente era que con tantas horas de luz y tanto por descubrir apenas dedicabas tiempo a

descansar, con lo que el agotamiento tras varios dias era normal, pero a todo te acostumbras. Me traje unos maravillosos recuerdos

y unas enormes ganas de volver a patear por la inhabitada estepa, por esas enormes montañas peladas donde no había más que líquenes y pequeños abedules,

Ahora recordando aquellos momentos, los quiero compartir con todos vosotros que seguís mi blog y que tanto os agradezco.

También se lo queiro dedicar a Javier López y a César Álvarez Laó que fueron los cómpis que se embarcaron en la aventura.