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miércoles, 11 de mayo de 2011

Fotografía de alta velocidad.

          Entendemos por fotografía de alta velocidad a la técnica fotográfica en la cual mediante el uso de varios elementos que más adelante describo podemos obtener imágenes de forma controlada sin estar físicamente presentes, siendo el automatismo que previamente hemos instalado en el campo o en el estudio el que obtiene las tomas de forma totalmente automática, podríamos decir que los animales a los que pretendemos fotografiar son los que se encargan de tomar a su paso la imagen. Para ello necesitaremos una célula fotoeléctrica o barrera de infrarrojos, varias unidades de flash y la cámara. Este tipo de fotografía se emplea para congelar la acción, tanto de una gota de agua, un insecto en vuelo o un pajarillo llegando a un posadero. Es una técnica compleja por varios motivos, uno es el enorme volumen de material que tenemos que transportar y colocar de forma correcta en el campo, otro motivo es el excesivo tiempo que tardaremos en instalar todos los cacharros y conseguir que, si por ejemplo queremos fotografiar aves, que estas no recelen de todo el montaje o que incluso podamos ocasionar innecesarias molestias, si no contamos con experiencia previa no recomiendo ésta práctica en el campo con ninguna especie. Evitemos pues molestias innecesarias a costa de intentar conseguir alguna imagen.

Vayamos por pasos; para realizar fotografía de alta velocidad necesitamos varios elementos los cuales paso a describir a continuación; una cámara fotográfica provista de objetivo, no es necesario un gran teleobjetivo para realizar las tomas, ya que todos los trastos estarán situados  a pocos centímetros del sujeto, con un gran angular, 17mm, el estándar 50mm, o quizá un macro de 90 ó 100mm será suficiente, pero irá en función de nuestras necesidades, una o varias unidades de flash, cables para conectarlos, una barrera de infrarrojos provista de baterías y su correspondiente relé, más adelante os indico que es esto último, pero básicamente es el mecanismo que dará la orden a la cámara para realizar la captura, también varios trípodes o soportes para colocar los diferentes elementos y mucha paciencia.

El primer intento de fotografiar fauna a través de equipos electrónicos lo he encontrado en un libro titulado “La caza fotográfica”, el título original de la obra es “La chasse photographique” de 1976, escrito por Jean-Marie Baufle y Jean-Philippe Varín, en ésta magnífica obra sobre fotografía de fauna salvaje, en uno de los capítulos titulados “dispositivos automáticos e informaciones prácticas” aparece un automatismo al cual el mismo autor denomina “Baufloscopio” y comenta;Existe un aparato, el Baufloscopio, ideado y realizado por Jean-Marie Baufle, que detiene el movimiento, cogiendo al “blanco” en una trampa; es decir, determinando en el espacio un punto-trampa situado en la probable trayectoria aérea del sujeto. Este punto trampa está constituido por dos miniproyectores que iluminan dos células colocadas en cruz. También detalla con dibujos y esquemas la correcta alineación y colocación, tanto en el estudio con animales cautivos como en el campo. No cabe duda que los tiempos han cambiado y la tecnología también, en el mercado existen multitud de barreras infrarrojas, y si no queremos fabricar nosotros mismos el artefacto, lo podemos comprar ya montado, hay varias empresas que los comercializan dependiendo de nuestras necesidades.
Tipos de detectores fotoeléctricos.
Para desarrollar un poco más el tema que nos trata, comenzaré por la barrera de infrarrojos o célula infrarroja, también denominados detectores. Los detectores son aparatos auxiliares que se utilizan principalmente en industria, en cadenas de montaje, fábricas de envasado y demás operaciones en las que queramos contar objetos o parar maquinas. Existen los siguientes tipos de detectores, inductivos, capacitivos y fotoeléctricos. Los detectores inductivos los dejaremos de lado ya que solo trabajan con objetos próximos metálicos y a nosotros no nos sirven.
Los detectores capacitivos se accionan cuando un objeto o animal se acercan a éste, se produce una variación en la capacidad del condensador y se provoca el accionamiento del circuito de disparo, este tipo de detectores nos podrían ser útiles, pero nos centraremos en los detectores fotoeléctricos. El principio básico de funcionamiento de estos elementos es la interrupción de una barrera luminosa generada por un emisor de luz, puede ser visible o infrarroja, constan de un emisor y un receptor, cuando éste último deja de recibir la radiación luminosa se activa el circuito de disparo, en nuestro caso la cámara o nuestros flashes. El principio de funcionamiento es el mismo, aunque existen tres variantes de detectores fotoeléctricos, los detectores de proximidad, donde tanto el emisor como el receptor van montados en el mismo aparato, el haz es reflejado hacia el receptor por cualquier objeto que se acerque a el, activándose el disparo. Los detectores réflex que al igual que los anteriores el emisor y el receptor van juntos en el mismo soporte, el haz luminoso va dirigido hacia un reflector catadrióptico y rebotado al receptor, al cortarse el haz salta el circuito, éste sistema puede ser el ideal, ya que suprimiremos cables y baterías, solo nos basta con alinear el emisor con el espejo reflectante. Ya por último tenemos los detectores de barrera, un emisor y un receptor, correctamente alineados cuando el haz es interrumpido nos activa la cámara, quizá éste tipo de accionamiento sea el más difundido entre los fotógrafos de naturaleza.

Ventajas e inconvenientes.
Los detectores de proximidad no necesitan ser alineados, ya que como dijimos anteriormente el emisor y el receptor van unidos en el mismo soporte, pero su larga detección puede hacer que elementos no deseados como una hoja que cae al fondo, algún insecto o ave que corte el haz luminoso active la cámara, incluso el viento que mece alguna rama por donde pasa nuestro haz luminoso realizarán muchas imágenes que irán directamente a la papelera, nuestros flashes trabajarán más y quizá las baterías se agoten antes de obtener los resultados esperados, quizá en interiores con un entorno más controlado si que nos pueden ser útiles. Los detectores réflex son quizá más adecuados para trabajar en el campo, solo tendremos que colocar un cable desde el detector hasta nuestra cámara, el reflectante nos ahorrará un cable más, modificando la distancia entre ambos elementos conseguiremos reducir la distancia de trabajo de nuestro equipo, evitando imágenes no deseadas, además alinearlos es mucho más sencillo que una barrera.
El principal inconveniente de los detectores de barrera es su alineación en el campo, no es lo mismo que en nuestro estudio desde donde controlamos mejor la situación, en el campo suele ser algo más complejo y en algunas situaciones algo desesperante y frustrante, nos harán falta un par de trípodes o soportes para su correcta alineación. No en todas las  situaciones podamos  colocar trípodes, por ejemplo en lo alto de un árbol, allí nos deberemos valer de soportes o mordazas que fijaremos en las ramas o troncos.

Como es lógico, sea el tipo de detector que hayamos elegido, deberá de ser de corriente continua para poder trabajar de forma autónoma en el campo con baterías, normalmente trabajan con un rango de entre 10 a 30 voltios de c.c. los detectores de corriente alterna solo los podremos emplear en el estudio. Si lo que queremos es construir nosotros mismos nuestra barrera, podremos encontrar en el mercado infinidad de detectores y elegiremos los que mejor se adapten a nuestras necesidades.

El Relé.
            El Relé es el dispositivo que hace que la orden que manda la barrera de infrarrojos se convierta en una fotografía, por poner un ejemplo, un Petirrojo que aparece volando corta a su paso el haz luminoso de nuestro detector, éste manda una señal al relé, éste acciona unos contactos y permite a nuestra cámara y los flashes actuar, obteniendo una imagen, se podría decir que el relé es el cerebro del montaje, recibe una señal y emite una orden al equipo para que trabaje. En el mercado hay múltiples relés, el nuestro será de corriente continua, los hay grandes, pequeños, estrechos, minirelés, pero a de ser rápido para que el tiempo de respuesta entre la orden de la célula y su activación sea lo más corta posible, normalmente se mide en milisegundos, así evitaremos que actúe cuando el sujeto a fotografiar ya se haya salido del encuadre.

Todo el conjunto, cámara, flash y detector han de ir conectados al relé, sería interesante que éste tuviese su propia batería y se alojara en una cajita estanca con varios conectores para insertar el cableado, los flashes, el cuerpo de la cámara y el detector.

Cables y conectores.
         El tipo de conectores y el tipo de cables va en función de nuestras necesidades o del material que hayamos encontrado en nuestro distribuidor de material eléctrico o electrónico, yo acostumbro a fabricarme mis propios cables tanto para los que van al detector como los que van a los flashes, los conectores que empleo son del tipo macho hembra con cuatro conexiones que se realizan mediante un tornillos, lo que me da bastante juego a la hora de modificaciones, no va soldado y la unión entre los conectores es mediante una rosca, este sistema evita que se desconecten los diferentes elementos como suele pasar habitualmente con los más conocidos conectores “Jack”. El cableado o mangueras suelen ser lo más flexibles posibles y cómodos de manejar, en muchas ocasiones empleaba cables de tipo telefónico, pero con el tiempo el metal se partía y no había comunicación, o sea avería y a recoger el equipo hasta una vez resuelto el problema, utilizo cables flexibles de 0,20mm ó 0,34mm, las típicas mangueras de cuatro o dos cables, muy delgadas y fáciles de enrollar y guardar, este tipo de cableado lo podemos encontrar en tiendas de componentes electrónicos y las podemos comprar por metros, esto es solo una opción y es la que yo utilizo, otros cables que tengamos por casa también nos valdrán.
           
Iluminación mediante Flash.
         Otro de los elementos fundamentales en ésta modalidad fotográfica es el flash, sin el no habría imagen, y es el corto destello que emite el que nos permite congelar la acción, no todos los flashes nos servirán, para ello necesitaremos los que podamos controlar la potencia de destello, trabajando con potencias parciales de luz podremos seleccionar velocidades de duración del destello de entre 1/200seg. A 1/26.000seg. o incluso más dependiendo de la potencia del flash. A mayor velocidad de destello menor distancia de trabajo, esto significa que si seleccionamos una duración del destello elevada, por ejemplo 1/20.000seg. la distancia a la que su alcance llegará será más corta, quizá de tan solo unos pocos centímetros si el diafragma de la cámara es muy cerrado, es evidente que deberemos acercar lo más posible los flashes principales al sujeto a fotografiar, con un único flash podríamos trabajar, aunque con un número mayor de unidades la iluminación mejorará notablemente. No es necesario trabajar con una potencia de destello de 1/256 cuando lo que queremos es congelar a una lechuza llegando a un posadero, con una velocidad de 1/8 o 1/16 que va entorno a 1/3000seg. A 1/5000seg. sería suficiente, si lo que pretendemos es congelar el vuelo de un insecto muy veloz, si que recurriremos a destellos a una velocidad 1/128 o 1/256, entre 1/20.000seg. a 1/26.000seg., resumiendo, cuanto más veloz es el animal menor será la duración del destello y viceversa.

La practica en el campo y las anotaciones de los resultados nos serán de gran utilidad en futuras sesiones fotográficas.
            La colocación de los flashes vendrá en función de nuestros gustos, cuantos más tengamos mejor, una colocación habitual y muy utilizada sería dos frontales orientados uno al lado izquierdo y otro al lado derecho del sujeto, uno trasero que serviría para resaltar la silueta del animal y un cuarto que ilumine el fondo. No está de más de dotar a nuestros flashes de baterías adicionales para prolongar la duración de nuestras jornadas fotográficas, sobretodo si es de noche y no acudiremos a por el equipo hasta la mañana siguiente. Tendremos especial cuidado con las sombras que producen los destellos y que pueden malograr toda una sesión fotográfica.

La cámara.
         Será un cuerpo réflex en el cual insertar un cable para ser accionada a distancia, osea que disponga de un conector desde donde mediante un cable podamos conectar nuestra cámara a la barrera, este cable no suele venir con el cuerpo de la cámara, así que lo debemos de adquirir por separado, seguramente tengamos que hacer alguna modificación para que lo podamos acoplar a nuestra barrera, en éste caso al relé, algunos distribuidores de barreras fotoeléctricas venden éste cable con su correspondiente conector para las principales marcas fotográficas.

            Existe un retardo entre la orden que envía la célula fotoeléctrica y el instante en el que se toma la imagen, va en función del obturador de nuestra cámara, si hacemos pruebas con la barrera sin conectar la cámara y solo con los flashes, veremos como al cortar el haz simplemente con la mano estos actúan en el justo instante de cortar el haz luminoso, si conectamos la cámara, varios milisegundos después de cortar el haz la cámara toma la imagen, debemos pues practicar con el equipo para controlar ese retardo y encuadrar nuestra cámara unos centímetros más alejada del punto por donde pasará nuestro sujeto a fin de compensar el retardo del obturador, si nuestra cámara dispone de la función de levantamiento del espejo será conveniente activarla para minimizar este tiempo. Si tenemos la posibilidad de fotografiar en el modo “B”, el destello de nuestros flashes congelará de inmediato la acción, el problema es que después de cada toma deberíamos de volver a colocarla en posición “B” para evitar dobles exposiciones.

Los objetivos.
            Como ya comenté anteriormente la óptica no deberá ser superior a 100mm, pero vendrá en función de nuestras necesidades. Trabajaremos con diafragmas cerrados f16 o f22 para obtener buena profundidad de campo y que buena parte del sujeto permanezca a foco.

Recomendaciones a tener en cuenta.

            No todos los animales aceptan en su territorio los nuevos elementos que previamente hemos colocado, algunos al ver todo el tinglado no volverán a pasar por ese lugar, otros en cambio lo frecuentarán como si nada hubiera pasado, incluso utilizarán nuestras cámaras y flashes como posaderos. Es importante fijar bien todos los elementos, imaginemos que una Lechuza se posa en la barrera fotoeléctrica y la desplaza unos milímetros, quizá no pase nada pero puede tirar al traste toda nuestra sesión fotográfica.
            La cantidad de cables y las prisas, puede hacer que alguno de ellos se quede sin conectar, importante verificar todo antes de abandonar la zona y realizar imágenes de prueba para asegurarnos y para corregir posibles fallos en la iluminación y demás. Puede ser aconsejable dotar a nuestro equipo de alguna medida de protección frente a la lluvia, alguna nube improvista nos puede fastidiar las tomas y el equipo. Como ya hemos visto, es realmente complicado por la cantidad de factores a tener en cuenta para conseguir una buena instantánea, acertar justo el punto por donde pasará el animal, conseguir la mayor profundidad de campo, que aparezca completo en el fotograma, que funcionen todos los flashes o almenos todos los principales puede llegar a ser todo un reto.
            Sería interesante comenzar por acompañar a algún fotógrafo que domine la técnica para que nos aconseje y nos ayude en nuestros primeros montajes, esto nos facilitará bastante la labor, y como ya os comente anteriormente las molestias al fotografiar son evidentes, solo el montaje de los diferentes elementos modifica el lugar a aves y mamíferos y puede ser que altere la tranquilidad de éstos, quizá debamos dejar que se habitúen a los nuevos “cacharros”, en cualquier caso siempre evitaremos molestias innecesarias e intentaremos trabajar con especies que toleren en sus territorios nuestros montajes, comenzar por fotografiar aves comunes en jardines o con pequeños ratones en cobertizos o demás nos ayudará a obtener experiencia para afrontar nuevos proyectos, recordar que la integridad de los sujetos que queremos fotografiar está por encima de nuestras pretensiones como fotógrafos de naturaleza, una imagen impactante no justifica ninguna molestia grave.
            Nos encontramos con una disciplina o técnica fotográfica con un elevado índice de dificultad, simplemente la alineación del emisor y el receptor de nuestra cámara nos llevará un tiempo, la colocación de todo el equipo otro tiempo adicional, en muchos casos no obtendremos resultados o las fotografías obtenidas no son las esperadas, la desilusión o frustración por los resultados obtenidos no deben dejar que abandonemos la técnica ya que cuando conseguimos lo que teníamos en la cabeza, todos los fracasos y penalidades se esfuman, la perseverancia es nuestra mejor aliada, de los errores anteriores aprenderemos y en futuras sesiones todo irá rodado.

Las imágenes que ilustran el post son de una de las barreras que yo he fabricado, ya os contaré que  resultados me va dando. 

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