Seguidores

lunes, 25 de mayo de 2009

Teleobjetivos


La realización de fotografías de naturaleza, nos obliga en muchos casos a recurrir al uso de grandes instrumentos ópticos para fotografiar animales debido a que no admiten nuestra presencia cercana, claro está que el empleo de grandes teleobjetivos tiene sus pros y sus contras, aunque los resultados obtenidos pese a los innumerables inconvenientes tiene sus gratificaciones en forma de impactantes imágenes del mundo natural.

A continuación aporto una serie de datos que servirán para entender mejor las posibilidades que éstos nos ofrecen.

Ángulo de visión.

El ángulo de visión, es el área de imagen que nos proporciona un determinado objetivo. A una distancia focal grande 300, 500, 800mm, significa que el ángulo de imagen es estrecho y por tanto un tamaño de imagen mayor, cuanto más corta es la distancia focal 17, 24, 35mm, mayor es el ángulo de imagen y menor el tamaño de la imagen. Los objetivos de gran angular, ofrecen una visión bastante amplia, lo que nos facilita su uso en espacios reducidos, paisajes, etc., los teleobjetivos nos acercan los sujetos a fotografiar a distancias cortas, lo que nos permite conseguir imágenes de detalles y primeros planos, siendo ésta faceta de los teles la apropiada para captar instantáneas de animales en acción y permitirnos el acercamiento a los desconfiados bichos que siempre rehúsan de todo acercamiento que nos planteemos.


Máxima abertura.

El valor de abertura de un objetivo viene determinado por un número f, f/2.8, f/4, f/5.6, etc., esto nos señala las condiciones de iluminación en las que podemos trabajar, un número f pequeño corresponde a una abertura mayor, lo cual nos permite trabajar en condiciones escasas de luz y utilizar velocidades de obturación más altas, estos objetivos gozan de cierto privilegio dentro de los fotógrafos de naturaleza, ya que las condiciones de luz en las que se suele trabajar en el campo, atardeceres, amaneceres, días nublados, etc, suelen estar a la orden del día (los bichos no siempre se dejan fotografiar en jornadas soleadas), si bien hay que señalar que se trata de objetivos que presentan grande lentes frontales y por tanto son instrumentos ópticos pesados y en algunos casos difíciles de transportar (algunos modelos pesan más de 5.500gramos.) Otro factor que nos limitará aparte del peso es el precio elevado que en algunos casos superan los 6000 euros, quizá la adquisición de uno de estos aparatos nos compense.

Los objetivos con aberturas máximas más pequeñas (números f mayores) nos ofrecen unas velocidades de obturación más lentas, lo que influye de manera considerable en el número de imágenes buenas obtenidas, nos costará más conseguir fotos buenas de acción y nos obligará en muchos casos a utilizar fuentes de iluminación adicionales como es el flash, siendo su uso muy limitado debido a la desconfianza inicial que muestran los sujetos que vamos a fotografiar.


Indudablemente, no todo son defectos lo que encontramos en estos objetivos, su precio en la mayoría de los casos suele ser bajo, haciéndolos asequibles a todo tipo de bolsillos, el peso también se reduce y resulta más cómodo su transporte, podemos llevar en nuestra mochila fotográfica todo tipo de ópticas desde 16mm a 500mm sin destrozarnos la espalda en las jornadas fotográficas.


Profundidad de campo.
La profundidad de campo es la zona que se extiende tanto delante como por detrás del sujeto que vamos a fotografiar, podemos ajustar la profundidad de campo según nos convenga, cuanto menor sea la abertura del objetivo (número f mayor) mayor será la profundidad de campo proporcionándonos imágenes más enfocadas, el uso de un sólido trípode acompañado de un buen cabezal se hace imprescindible con este tipo de aberturas. Por el contrario, cuando utilizamos un teleobjetivo con una abertura mayor, nos proporcionará una escasa profundidad de campo, resaltando al sujeto principal y dejando borroso el fondo.
Perspectiva.
La distancia focal del objetivo que utilicemos, nos plasmará más cercano o más lejano el sujeto fotográfico con respecto al fondo, empleando un teleobjetivo la imagen toma una forma más comprimida y nos aproxima el fondo al tema principal y nos permite aislarlo.

Revestimiento de las lentes.

Las grandes ópticas de alto rendimiento vienen acompañadas por una serie de siglas ED, APO, LD, UD.. , esto significa que nos encontramos con los objetivos de la gama alta (caros). Éstas siglas corresponden a los recubrimientos o tipos de cristales que utilizan las diferentes marcas fotográficas que encontramos en el mercado y que reducen la distorsión de las imágenes, aberraciones cromáticas, reducción de brillos, efecto coma, etc... Esto nos proporciona un elevado rendimiento, nitidez, contraste, incluso utilizando grandes aberturas de diafragma. Totalmente recomendados para fotografía de naturaleza.

Objetivos estabilizados.


Actualmente muchas de las primeras marcas de fabricantes de ópticas, incorporan en sus objetivos unos sistemas de reducción de vibración que reducen considerablemente los efectos que producen los movimientos involuntarios que producimos nosotros mismos cuando sujetamos a pulso los teleobjetivos, en algunos fabricantes este sistema de reducción de vibración está incorporado en el mismo cuerpo de la cámara, lo que nos da la ventaja de poder usar todos nuestros objetivos con estabilizador sea cual sea la lente.


Algunos fabricantes aseguran que podremos disparar a una velocidad de hasta cuatro veces más rápida, lo que nos permite realizar imágenes a pulso a velocidades de obturación más lentas, principalmente indicado cuando las condiciones de luz no son buenas.


Grandes teleobjetivos.

Si lo que pretendemos es fotografiar animales en acción, tendremos que utilizar instrumentos por encima de los 200mm, el teleobjetivo ideal utilizado por innumerables fotógrafos de naturaleza es el 400mm f/5.6, con diseños y características diferentes en cada marca fotográfica, Nikon, Canon, Sigma, Pentax, Tamron, Novoflex, Tokina, se trata de un tele cómodo, para nada pesado(algo más de un kilo), una buena apertura de diafragma y relativamente barato, ideal para fotografía de aves en vuelo y fiel acompañante en nuestra bolsa fotográfica.

Si nuestro nivel económico nos lo permite, nos podemos permitir el lujo de adquirir un 300mm f/2.8, un 600mm f/4 o un enorme 800mm f/5.6. Personalmente acostumbro a trabajar con un Nikkor 300mm f/2.8 IF ED, al que suelo acompañar un duplicador de focal original, el TC-301 según la ocasión, consiguiendo imágenes de gran calidad sin apenas efectos de viñeteado en las imágenes. Acostumbrarse a mantener sobre nuestro brazo izquierdo el aparato en cuestión es lo primero a lo que nos debemos habituar a fin de no conseguir fotos movidas, el exceso de peso de estos aparatos, nos obliga a acoplarlos

sobre un trípode estable o sobre un manejable monopié (realizar una foto de un ave en vuelo con un tele de 800mm a pulso no es muy recomendable), el cierre del espejo si disponemos en nuestra cámara, y un cable disparador nos facilitarán las tomas, existen en el mercado toda serie de artefactos que nos permitirán sujetar nuestros teles, para la ventanilla de nuestro vehículo, mordazas para fijarlos a ramas o rocas, etc.

Ni que decir tiene que el trabajo con teleobjetivos en el campo se sitúa en muchas ocasiones desde puestos fijos, hides, observatorios, etc., con lo que la pesadez relativa de los aparatos queda en un segundo plano frente a la calidad y posibilidades que nos ofrecen.


Uso del flash.

El uso de grandes teleobjetivos en condiciones de sombra o contraluces, junto con la pesadez de los aparatos y la relativa baja velocidad de obturación en estas condiciones, nos obliga a utilizar el flash, nos surge ahora el problema de si nuestro flash nos sacará del problema, podemos acoplar el la parte delantera de nuestro aparato una lente de Fresnel especial que duplica nuestro número-guía y el alcance de nuestros destellos, solucionando así el problema de la iluminación con los teles.

Aves en vuelo.

Los notables avances en el campo de la industria fotográfica en lo que se refiere a los nuevos objetivos autofoco, suelen en este tipo de fotografía de fauna dar problemas de enfoque, a excepción del tamaño corporal de las grandes aves a fotografiar o de la distancia a la que se encuentre, yo acostumbro a realizarla de forma totalmente manual, sin ayuda de trípodes o monopies que limitan nuestro radio de acción .En el mercado encontramos fijaciones de culata que apoyadas al hombro, tipo escopeta, nos prestan una más segura sujeción. Objetivos como los que fabrica la marca Novoflex, disponen de empuñadura y enfoque rápido, muy manejables. Una de las técnicas empleadas, dependiendo de si el ave se acerca a nosotros o se aleja, consiste en enfocar un punto por el que el pájaro pasará y mantenerlo enfocado, concentrándonos en encuadrar bien a nuestro sujeto, cuando éste se sitúa en la zona previamente enfocada por nosotros, oprimimos el disparador de la cámara y volvemos a repetir si lo creemos oportuno, ésta técnica suele dar buenos resultados, sobre todo en grandes aves que no posean un vuelo excesivamente rápido. Para realizar fotografías de pequeños pajarillos en vuelo nos tendremos que equipar con varios flashes electrónicos y barreras de infrarrojos que obtengan la toma sin estar nosotros presentes.

Consejos de uso.

Las grandes lentes frontales de los teleobjetivos, suponen una gran pista de aterrizaje para los indeseables reflejos luminosos que aparecen en nuestras fotos sin saber como entraron, utilizando los parasoles específicos para cada objetivo que nos proporciona el propio fabricante, solucionamos el problema, si seguimos encontrando reflejos o realizamos fotografías muy próximas al sol, nos podemos ayudar de un cartón que de sombra al objetivo o ayudarnos con la palma de la mano.


En cuanto a las velocidades de obturación utilizadas, nos aconsejan dependiendo de la distancia focal de nuestro tele, que la velocidad sea igual o superior, para evitar que éstas salgan movidas.


Debemos prestar especial atención a las uniones entre los cuerpos de nuestras cámaras y los teleobjetivos, nos referimos a la montura de la cámara y las roscas de las ópticas, ya que suelen sufrir bastante si no las sujetamos correctamente.


Duplicadores de focal.

Los duplicadores de focal nos permiten transformar nuestros teleobjetivos en focales más grandes, con las que poder trabajar a distancias cortas, el uso de éstos aparatos trae consigo la pérdida de varios diafragmas según el modelo, por ejemplo, utilizamos un objetivo de 300mm f/2.8, con un duplicador de 1.4X obtendríamos una focal de 420mm f/4.5, y si colocamos el de 2X conseguimos un 600mm f/5.6. El uso de éstos aparatos nos ahorrará dinero en la adquisición de grandes teles auque perdamos luminosidad, es aconsejable usar los duplicadores de focal con objetivos luminosos, de lo contrario mirar por el visor y ya no digamos enfocar será una tarea compleja y totalmente desaconsejada en vista de los resultados finales.

Existen en el mercado duplicadores de focal con capacidad para realizar macro, siendo muy interesante para fotografiar lagartijas u otros pequeños animales con nuestros teleobjetivos, ya que nos permiten acercamientos insospechados.


Factor de ampliación

Actualmente en el mercado fotográfico digital, la mayoría de las cámaras comercializadas ofrecen, dependiendo de la marca que dispongamos de un factor de ampliación el cual para fotografiar animales en la naturaleza nos viene realmente bien, ya que sin necesidad de emplear duplicadores, tendremos un mayor acercamiento con la misma calidad de imagen, un ejemplo, si utilizamos un teleobjetivo de 800mm f5.6, y nuestro cuerpo de cámara obtiene un factor de ampliación de 1,5, tenemos que nuestro objetivo se sitúa en un 1200mm f5.6, si colocamos un duplicador de focal de 1.4X se convierte en un tele de 1680mm f8 y si el duplicador es de 2X, tenemos un 2400mm f11.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails