Seguidores

sábado, 4 de septiembre de 2010

Garza Imperial Ardea purpurea

Fotografiar fauna y en este caso aves no es una tarea nada facil, normalmente las aves no se muestran confiadas y tenemos que echar mano de escondites o hides para poder fotografiarlas, de igual manera no todas las aves están en sitios despejados o en zonas de facil acceso en muchas ocasiones tenemos que acarrear el material fotográfico por escarpadas sierras o tranportarlo durante varios kilometros hasta llegar al sitio donde se encuentra esa escurridiza ave que queremos fotografiar, pero aparte de todo ésto se suman las inclemencias del tiempo, frio, viento, sol, nieve, niebla, escarchas y demás, tambien al fotografiar en zonas húmedas los mosquitos nos pueden echar a perder la jornada fotográfica si se adentran en el escondite,  después de todo este cúmulo de circunstancias negativas a nuestro favor deberemos de tener paciencia y en muchos casos suerte para que esa ave que queremos fotografiar se digne a pasarnos cerca y podramos obtener los resultados que tenemos en mente. En muchas ocasiones nos iremos a casa de vacío y sin imágenes pero en otras, los madrugones a las cinco de la mañana, el frio del mes de enero o calor de julio y las picaduras de los mosquitos y otras penalidades se veran recompensadas por el esfuerzo realizado.

El caso es que tenía localizadas a unas cuantas Garzas Imperiales que acudían cada mañana a una laguna a buscar su alimento compuesto por pequeños peces y anfibios, ranas sobretodo. Decidí buscar el día anterior el mejor emplazamiento para el escondite y a la mañana siguiente montar todo y esperar a que aparecieran y me dejaran fotografiarlas. La verdad es que la pequeña laguna donde me disponía a realizar la jornada fotográfica estaba hasta arriba de agua, y los mérgenes de ésta eran como la selva de densos, con tantas lluvias la densa vegetación compuesta por Carrizos y Espadañas era enorme y para acceder a la orilla del agua tendría que caminar unos cuantos metros. Con todo el material cargado a mis espaldas el 800mm, la mochila con las cámaras, el trípode, el hide, y algo de comida me dispuse a caminar con las botos de agua para no mojarme y no ensuciarme de barro, la verdad es que fué toda una odisea, los tallos de Carrizo creo que superaban los tres metros de altura, tan tupidos que apenas me dejaban caminar, lodo resbaladizo en el suelo y miles y miles de mosquitos, bueno seguramente millones, a cada paso emergían del suelo varias decenas de ellos pronto mis brazos se vieron llenos de éstos molestos insectos, imaginaros como me sentía cuando veía a mas de diez de estos chupasangres haciendo de las suyas en mis brazos y mis manos sujentando al hombro el trípode y en el otro hombro el voluminoso 800mm, fueron momentos dificiles, os aseguro que la loción antimosquitos no funcionaba.
Tras llegar a la zona elegida ya sin carrizos, me encuentro con el agua por encima de las rodillas, no había tierra firme donde montar el escondite, así que decido montarlo en el agua, las botas pegadas al lodo limitaban mucho mis movimientos, pero al final consigo montarlo todo y me oculto en su interior, es el mes de Julio, ya a finales, pero a las 5:30 de la madrugada una leve brisa hace que mi cuerpo comienze a tener frío, como no los indeseables mosquitos se han colado en el interior y me siguen picando, sin duda alguna hoy sería una jornada muy incomoda.
Tras una inspección de las aves que escucho en la zona identifico a varias de ellas Cigüeñas, Flamencos, diversos patos, Avocetas, Andarrios, Cigüeñuelas, Carriceros, Ruiseñores entre otras.
Comienza a amanecer y las aves comienzan a despertarse y a buscar su alimento, los Aguiluchos Laguneros sobrevuelan mi cabeza en busca de algo que desayunar, comienzan a llegar nuevas aves, Canasteras, Gangas, Gaviotas, Fumareles, Moritos, la cosa promete y de cuando en cuando sobrevuelan las esperadas Garzas Imperiales, Algunas Garcetas se aproximan a mi posición y consigo tomar imágenes, el grupo de Flamencos filtrando el barro, Alguna Cigüeñuela, un Archibebe Oscuro y mientras tomaba fotos de una Avoceta, escucho el grito de una preciosa Garza que se acaba de posar en el sitio que yo quería, no es un ejemplar adulto sino un pollo joven de éste año, quizá nacío a pocos metros de allí, el caso es que tras observarla unos segundos muevo lentamente el teleobjetivo hacía ésta y tras encuadrarla realizo la primera foto, "Click" y esta me mira como con curiosidad, el sol está a mi espalda y no se si me verá o no, el caso es que sigo y tomo otra imágen, "Clik" nuevamente la curiosa Garza comienza a estirar el cuello y a mirarme, que se pensará, el caso es que conforme iba tomando imágenes del ave ésta mas se acercaba hasta mi, en varios momentos me sentí como si esta quisiera lanzarme un picotazo con su afilado pico, se adentro entre el Carrizo sin apenas mover una sola planta, sigilosa como ella sola se deslizaba por el interior como una experta, al poco la veo asomar, se veía el afilado pico apuntando hacia mi, yo seguía haciendo fotos y creo que la curiosidad hizo que ella se acercara cada vez más, no imáginaba tenerla tan cerca el caso es que tuve que dejar de hacer fotos porque la distancia minima de enfoque del teleobjetivo ya no daba para más y esta estaba realmente cerca, se acercará más me decía, el caso es que temía por la lente frontal del objetivo, no vaya a ser que le de un picotazo y la rompa.....
El animal se puso a unos dos metros de mí, estiró el cuello tanto como pudo y se quedó unos minutos ahí observándome, yo creo que ni parpadeaba, al rato erizó su plumaje y desaparecío en la maraña de plantas en busca de alimento.
Al fin el esfuerzo valió la pena y yo volví a casa con los deberes echos y con una bonita experiencia con éstas estupendas aves.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails